lunes, 26 de febrero de 2018

Iria Marañón: “Es necesario un programa interdisciplinar y transversal para educar en el feminismo”

Iria Marañón estudió Filología Hispánica y toda su carrera está unida a la edición de libros y materiales literarios, artísticos y educativos. En la actualidad es editora en la editorial educativa McGraw-Hill y también es la creadora y autora de Comecuentos Makers, un blog en el que propone ideas para empoderar a las niñas y educar a los niños en igualdad; unas ideas que ha reflejado en su libro ‘Educar en el feminismo’, publicado por Plataforma Editorial. La autora propone que padres, madres y educadores hagan autocrítica y repiensen los mensajes que transmiten.

¿Cómo se educa en el feminismo?

A través de la coeducación, educando en igualdad real a niñas y niños. Todo lo que no es educar en igualdad, es educar en el machismo y el sexismo. El feminismo es un movimiento social que exige justicia y libertad para las niñas y mujeres, y se debe promover desde la infancia, porque es beneficioso para las niñas, que podrán liberarse de los estereotipos que las etiquetan como dóciles y complacientes, y para los niños, que podrán huir del estereotipo de chico poderoso, valiente y que oculta sus emociones y sentimientos. El feminismo es beneficioso para toda la sociedad.

¿Cuál es la reflexión que deben hacer padres, madres y educadores para saber si están educando en el feminismo?

Por lo general, no se educa en igualdad. Si se hace, es de forma muy excepcional con profesores y en centros muy concienciados.

A día de hoy, casi ningún padre, madre o educador/a piensa que educa en desigualdad. Sin embargo, algo estamos haciendo mal cuando vemos que los comportamientos machistas se mantienen generación tras generación, e incluso en algunos casos se recrudecen. Debemos hacer autocrítica, es el momento de parar todo esto porque si no educamos a nuestras criaturas en el feminismo, jamás reconduciremos esta situación injusta y se continuarán perpetuando las desigualdades. Si esta sociedad no cambia ni mejora es porque no estamos reparando nada y continuamos educando sin poner solución al problema.

¿Por qué es importante no agujerear las orejas de las niñas nada más nacer?

Es el primer símbolo, uno de tantos, que le dirán a nuestra niña la posición que ocupa en la sociedad. En el fondo es un ejemplo de lo que los ritos y construcciones sociales condicionan en el contexto patriarcal: no es solo ponerle pendientes a una niña, sino todo lo que lleva asociado el estereotipo de ser niña en un sistema patriarcal: llevará vestidos rosas, jugará con muñecas y a las casitas, le diremos “estate quieta”, “pórtate como una señorita” y “no seas mandona”, aprenderá sin referentes femeninos diversos, y los referentes que tendrá serán de niñas o mujeres sumisas y serviciales. A los seis años, tal y como muestra un estudio realizado en 2017, sentirá que las niñas son menos inteligentes que los niños. Aprenderá a ser obediente y complaciente, a agradar a los demás y a acatar órdenes. Y toda su vida, se sentirá una ciudadana de segunda, al observar que va a tener menos privilegios por ser mujer: brecha salarial, empobrecimiento, menos acceso al poder y puestos de responsabilidad, menos espacio público, verbal, físico y político, y además soportará la violencia machista y saldrá con miedo de casa por la noche. No son solo los agujeros en las orejas, es todo lo que lleva asociado el estereotipo y el mensaje que le estamos transmitiendo a nuestra niña: “así son las niñas en esta sociedad”.

¿Cómo se debe educar en la igualdad durante la adolescencia? Un momento en el que entra en juego el amor romántico o el sexo.

Es muy importante dar ejemplo en casa, tienen que ver que hay corresponsabilidad en las tareas del hogar y los cuidados, y que la relación entre sus madres o padres es sana afectivamente, que son personas libres e independientes, que llegan a acuerdos y que resuelven sus diferencias de forma pacífica. Hay que desmontar los mitos del amor romántico, enseñarles que las personas no necesitamos el amor de pareja para completarnos, que los celos son un síntoma de posesión, no de amor, que no hay que entregarse a una pareja en exclusiva, que el amor no tiene por qué durar para toda la vida, y lo más importante, que el amor no hace sufrir, jamás. Esto se puede ir enseñando desde la infancia, en las relaciones con el resto de niñas y niños: las amistades de verdad no te hacen sufrir, si te tratan mal es que no te quieren, y se puede tener muchas amistades distintas, no es necesaria la exclusividad.

iria marañon-feminismo escuela

Con respecto al sexo, debemos hacer responsables a chicas y chicos de los riesgos, y tenemos que centrarnos en la afectividad, en el deseo y en el placer. Enseñarles que incluso en las relaciones sexuales sin amor, es importante la afectividad porque es un momento compartido entre personas, no es un acto individual. Tenemos que hablarles del consentimiento, los chicos tienen que saber que hay muchas maneras para saber si una chica está interesada en tener sexo o no, la actitud, las palabras, la situación… para eso es fundamental enseñarles empatía, asertividad y, sobre todo, respeto. Y fomentarles el criterio para que sepan que la pornografía no representa situaciones de sexo reales, sino que es una industria centrada en el placer del hombre, en el que la mujer es un mero objeto. Tenemos que hacerles ver todas las situaciones sexistas y machistas que tienen alrededor.

¿En qué contextos y espacios hay desigualdad educativa?

Por lo general, no se educa en igualdad. Si se hace, es de forma muy excepcional con profesores y en centros muy concienciados. La desigualdad la vemos en absolutamente todos los espacios sociales: según un estudio, los docentes no tratan a niñas y niños en igualdad, de forma inconsciente, prestan más atención a lo que dicen los varones y les dan más la palabra en clase. Por otro lado, los niños ocupan más espacio físico que las niñas, un ejemplo que podemos ver es en el patio, los niños ocupan todo el espacio central jugando a la pelota y las niñas se apartan en los laterales. El espacio verbal también es ocupado más por niños que por niñas. El lenguaje que se utiliza no suele ser inclusivo, por lo que generalmente las niñas no se sienten representadas en él.

Debe haber asignaturas concretas que traten estos temas, que hablen de igualdad.

Los referentes femeninos son escasos, según el Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo, en los libros de texto de Secundaria las mujeres están representadas en solo un 8%. Apenas se hace referencia a mujeres en la ciencia, la literatura o la historia porque han sido invisibilizadas y muchos de sus trabajos han sido robados por hombres. Por otro lado, debería haber un sistema de cuotas para que niñas y niños estén representados por igual en las actividades, y se debería fomentar la ruptura de estereotipos para integrar a ambos sexos en actividades que suelen estar diferenciadas, como el fútbol, la danza o la cocina.

Durante muchos años el único lugar de realización para la mujer era en la familia, y las pocas mujeres que hicieron importantes aportaciones al mundo, el sistema patriarcal se ha encargado de que su trabajo y sus éxitos no hayan trascendido. Los docentes y los libros de texto tienen que hacer un esfuerzo por recuperar a todas las mujeres que han sido ninguneadas e invisibilizadas. Es nuestro deber devolverlas a su lugar en la Historia.

¿Están los colegios preparados para educar en el feminismo? ¿Cómo deberían hacerlo?

No están preparados, se necesita formación en coeducación. El sistema patriarcal está tan instalado en la sociedad que muchas veces las personas no somos conscientes de dónde se están cometiendo las desigualdades. Si no nos señalan que los espacios del patio son claramente desiguales, puede que nunca nos demos cuenta. Y los docentes necesitan materiales que trabajen la coeducación. Por eso es fundamental la formación. Además, debería haber un programa interdisciplinar y transversal para educar en el feminismo en todas las áreas.

¿Cómo puede integrarse la educación igualitaria desde las políticas públicas?

Los docentes y los libros de texto tienen que hacer un esfuerzo por recuperar a todas las mujeres que han sido ninguneadas e invisibilizadas

Deben hacerse leyes concretas que garanticen la coeducación de forma transversal e interdisciplinar en todos los centros educativos. Además, debe haber asignaturas concretas que traten estos temas, que hablen de igualdad, que prevengan la violencia machista y que traten la educación afectivo-sexual, desde Primaria a Secundaria. Todo esto debería estar recogido en el currículo del Ministerio de Educación y se debería inspeccionar regularmente, como se inspecciona que se cumplen los contenidos curriculares.

Deben regularse los espacios de forma equitativa, para que niñas y niños puedan disfrutar por igual de su espacio físico y verbal. Se debe usar un lenguaje inclusivo, referentes femeninos diversos y cuotas. Todo esto no debería centrarse solo a las áreas educativas, debería hacerse extensivo a la publicidad, y a todos los espacios y referentes de nuestras criaturas, para que todo lo que sea apología del machismo y el sexismo esté penado por ley. Hay que repensar todo el sistema, el económico, las estructuras sociales, los poderes, y debemos concienciar a toda la sociedad y promover leyes verdaderamente justas.

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