lunes, 10 de diciembre de 2018

Pobreza y desigualdad, factores clave en el abandono escolar

Muchos jóvenes españoles deciden no continuar estudiando al terminar la Educación Secundaria: con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años, no han completado sus estudios post obligatorios y no reciben ningún tipo de formación, pasando así a engrosar las filas de lo que se conoce como abandono escolar prematuro.

La tasa de abandono escolar prematuro en España es ocho puntos superior a la de la Unión Europea, tal y como recoge un estudio de la Fundación BBVA: según datos de Eurostat, el abandono de las aulas en la UE es de un 10,7% y en nuestro país la cifra alcanza el 18,3%. Y aunque siete comunidades autónomas han logrado reducir esta tasa por debajo del 15 %, otras muestran cifras alarmantes como Baleares (26,5%), Andalucía (23,5%), Murcia (23,1%) y Castilla la Mancha (22,1%). Por su parte, el informe Necesita Mejorar de Save the Children’ eleva a un 40% estas las cifras en el caso de los jóvenes más desfavorecidos y denuncia que el sistema contribuye a acentuar las desigualdades sociales.

Los factores que influyen

Pongamos como ejemplo la Comunidad de Madrid, que tiene un 13,9% de abandono escolar prematuro y, aunque es una de las comunidades autónomas con una de las tasas más reducidas, existen grandes desigualdades entre municipios y distritos: los de Puente de Vallecas, Usera, Carabanchel, Villaverde, Villa de Vallecas, Latina y Vicálvaro tienen una tasa más elevada de población sin estudios frente a Retiro, Chamartín, Salamanca y Chamberí.

estudiante que abandona la escuela

Estas cifras no son casuales. Como ya comenté en el artículo Desventaja y segregación educativa en los Distritos del sur de Madrid’, Save the Children denunció que se tiende a la concentración de alumnos en determinados colegios según su origen socioeconómico y familiar. Así, la mayoría de los Centros Prioritarios y de Especial Dificultad (centros que poseen más de un 50% de alumnos migrantes o de etnia gitana) se encuentran en los distritos del sur. Allí, la situación de muchos niños y adolescentes es compleja: familias monomarentales o en situación de pobreza sufren desventajas educativas, carencia de materiales educativos, hacinamiento en pisos compartidos, falta de acceso a extraescolares, padres con jornadas laborales largas y bajos salarios, tardes enteras de soledad, pobreza energética…

En la misma línea que el artículo anterior, un estudio de Choi y Calero (2013) señala que los factores más relevantes a la hora de determinar el riesgo de fracaso escolar del alumno son: el ámbito individual (el sexo masculino, la repetición de curso y la falta de Educación Infantil) , el familiar (la categoría socioprofesional de los padres, la actividad económica y el lugar de origen de los padres, los recursos educativos del hogar y su utilización) y el escolar (las características de las familias de los alumnos escolarizados en el colegio).

La investigadora Sheila Carrera (2015) afirma que es un proceso complejo: afecta más a varones, extranjeros y con padres con un bajo nivel educativo. En este proceso también influyen la carencia de recursos económicos de la familia, la falta de valoración de la educación por parte de los padres, la falta de orientación de profesores y orientadores, y los fallos y carencias del sistema educativo.

aulas abandono escolar

Como se puede observar, y pese a que se tiende a responsabilizar al estudiante del fracaso y abandono escolar, se trata de un problema en el que inciden numerosos factores estructurales y sociales que no dependen de la voluntad del alumno. Dificultades de aprendizaje para las que el sistema educativo no proporciona los apoyos necesarios, falta de recursos para favorecer la integración de quienes presentan dificultades, falta de recursos económicos de las familias, situaciones laborales de precariedad, falta de cualificación de los padres, segregación urbana que crea barrios-gueto, concentración de alumnos en determinados centros educativos creando así colegios-gueto… Todos estos factores crean una madeja de difícil salida.

Soluciones: impulso de políticas educativas y sociales

Los jóvenes que han abandonado sus estudios tras la ESO, o que no han llegado a obtener el título de Graduado en Secundaria, se encuentran ante un camino lleno de desventajas. El desempleo, la escasez de oportunidades, la precariedad y los empleos de baja remuneración afectan en mayor grado a las personas sin estudios o con baja cualificación. La solución a este problema pasa por unas políticas educativas y sociales que incidan sobre los diversos factores que determinan el éxito académico.

En el ámbito educativo, es necesario diseñar y desarrollar políticas educativas basadas en la equidad y en la igualdad de oportunidades, dotándolas de un presupuesto adecuado y suficiente. Entre las medidas a adoptar, proponemos el aumento de la ratio de orientadores, crear programas de apoyo escolar gratuitos y de calidad para los alumnos con más dificultades, desarrollar programas de convivencia intercultural en los centros educativos, aumentar la plantilla de profesionales de Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje, crear un sistema de becas adecuado y suficiente, favorecer el acceso a la Educación Infantil pública, y evitar la selección encubierta del alumnado en la escuela concertada.

Alumno en clase-abandono escolar

En el ámbito social son necesarias políticas sociales de apoyo a las familias con bajos recursos, la creación de un sistema de rentas básicas adecuado, servicios para los niños y adolescentes cuyas familias trabajan por las tardes, y políticas activas de empleo y de vivienda que permitan el acceso de las familias a la vivienda social, así como la distribución de dichas viviendas sociales por diferentes zonas y barrios.

Los programas de Segunda Oportunidad buscan facilitar el ‘reenganche’ a los jóvenes que han abandonado sus estudios. Consisten en unas becas para la realización de cursos para la obtención del Graduado en ESO para el acceso a ciclos formativos de Formación Profesional, cursos de Formación Profesional de Grado Medio y de Grado Superior, y programas profesionales, para la obtención de Certificados de Cualificación Profesional de nivel 1.

Para acceder a estos programas, suele ser necesario hallarse inscrito en el Sistema de Garantía Juvenil que busca facilitar a los jóvenes la inserción laboral a través de acciones como el Programa Integral de Cualificación y Empleo (PICE). Para ello, se ofrece orientación vocacional, formación continua, formación de aprendiz, intermediación laboral, y ofertas de empleo y prácticas.

Carmen Alemany PanaderoCarmen Alemany Panadero es trabajadora social y periodista

 

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